Sobre conciliación he oído y leído ya una buena cantidad de cosas. Desde el eminente experto que dice que para el impulso demográfico la conciliación no sirve de nada y lo que hay que hacer es repoblar con inmigrantes... ¿dónde quedan los derechos de las madres españolas?, se podría preguntar una. Hasta el político al que se le llena la boca pidiendo que las guarderías alarguen su horario hasta el infinito. Puede que algún día se enteren de que muchos padres no quieren basar su crianza en tener al niño 12 horas en un centro infantil, aunque para mí, como para mucha gente, este sector es un servicio necesario.
Ahora que se ha publicado la pirámide poblacional de Galicia todos hemos alucinado. Seguro que muchos recordáis como yo la clase de sociales de EGB, donde veíais aquellos gráficos en forma de triángulo. Pues bueno, eran tiempos de muchos nacimientos y también muchos fallecimientos. Hoy el panorama ha cambiado, y los expertos se llevan las manos a la cabeza porque no nacen niños, la esperanza de vida se ha alargado considerablemente y aquella enorme generación que nació en la postguerra española ahora es abuela o abuelo. Ya no hablamos de pirámide sino de lo que va camino de convertirse en un rombo.
En La Voz de Galicia de hoy recoge una tribuna de opinión del catedrático de sociología Antonio Izquierdo Escribano, en el que se analizan las causas de este cambio en la estructura poblacional gallega. Aunque sin citar la palabra conciliación, este experto habla del "desajuste entre el deseo de ser madre y las condiciones reales para serlo". Claro, todos sabemos que no es fácil hacer compatible una carrera profesional con la crianza y educación de un niño. Aborda el tema del segundo hijo, cuestión que pocas veces se toca, por cierto. "La fecundidad también se reduce porque quienes quieren tener más de un hijo no encuentran apoyo público para su buena cría". Aquí aludimos directamente al tema de las ayudas, sean fiscales, en infraestructuras o del tipo que sean, teniendo en cuenta cómo son los salarios, y especialmente los de las mujeres, en nuestro país.
El artículo sigue llegando a los remedios clave para esta sangría poblacional. "El remedio reside en apoyar a la mayoría de las mujeres", dice este sociólogo. Lo cierto es que muchas veces las ayudas públicas son solo para las rentas tan sumamente bajas que dejan fuera a un grueso número de padres y madres que tienen un nivel adquisitivo bastante bajo. Pero la mayor verdad llega en la mitad del artículo al expresar que las madres queremos compatibilizar trabajo y familia, y para ello hay que asegurar que a la maternidad "no le siga un despido laboral". Una triste realidad esta, que con la crisis se ha acentuado y que las autoridades que tanto lloran por nuestra demografía siguen sin inspeccionar ni sancionar en muchas ocasiones.
Algunas empresas -en Galicia los ejemplos aún son bastante tímidos- han ido haciéndose sensibles a la conciliación como un derecho para sus trabajadores y conscientes también de la dimensión social de estos programas. Pero queda mucho camino por andar, empezando porque nos escuchen a las mujeres y dejen de interpretar nuestra realidad por nosotras.
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jueves, 18 de febrero de 2016
miércoles, 25 de noviembre de 2015
La conciliación entra en campaña electoral
Cada vez que se aproximan elecciones hay cuestiones como la conciliación que se muestran sumamente golosas para las estrategias políticas. Debe ser que los gurús del marketing político entienden lo sobrecargados y cansados que estamos los ciudadanos de muchos temas. Y si bien la economía o el empleo no se pueden mejorar a golpe de varita mágica sí hay medidas, normalmente carentes luego de regulación posterior, que suman votos prometiendo confort al ciudadano.
Algo similar pasó con la Ley de Dependencia, cuando el ministro Caldera anunció esta innovadora pero importante medida, que fue aprobada en 2006. Muchos dependientes y sus cuidadores vieron el cielo abierto, y no era para menos, pero la crisis llegó, los cambios en el gobierno y lo cierto es que el ritmo de aplicación de la Ley fue sumamente lento y aún hoy está pendiente de aplicación en diversos ámbitos. Esto también quiere decir que las ideas hay que llevarlas adelante y muchas veces los vaivenes y cambios políticos o económicos lo impiden.
Pues bien, con la conciliación pasa más o menos lo mismo. Cheques bebé, desgravaciones, ampliación de permisos y un sinfín de promesas que no llegan a concretarse después o son eliminados tras poco tiempo de recorrido. Como aquí vemos con buenos ojos cualquier iniciativa en favor de la conciliación, por electoralista que sea hemos preparado nuestra propia enumeración.
PP de Galicia
14 de octubre: Núñez Feijoo anuncia en el Parlamento Gallego un cheque de 100 euros por niño nacido en Galicia a partir de enero de 2016. La ayuda irá en función de la renta familiar y aún no se ha definido ni su duración ni dónde estará el baremo. El presidente de la Xunta de Galicia también anunció la ampliación del cheque guardería y de un cheque cuidador para el entorno rural.
PSOE
27
de octubre: Pedro Sánchez anunció un amplio paquete de medidas en su
propuesta de reforma constitucional entre las que se cita la mejora de
reivindicaciones sociales como los desahucios, la protección de la
familia o la conciliación.
24 de noviembre: el PSOE propone un bonus de dos años de cotización por cada hijo nuevo. Y las empresas que tengan el sello de horario racional y promuevan la conciliación tendrán preferencia en las licitaciones públicas. Buscan, dicen, "un gran cambio de actitud" a nivel empresarial y social.
24 de noviembre: el PSOE propone un bonus de dos años de cotización por cada hijo nuevo. Y las empresas que tengan el sello de horario racional y promuevan la conciliación tendrán preferencia en las licitaciones públicas. Buscan, dicen, "un gran cambio de actitud" a nivel empresarial y social.
Podemos
3 de noviembre: Pablo Iglesias anuncia que su formación incluye en el programa electoral diversas medidas en torno a la dependencia y la igualdad entre las que se recoge una propuesta relativa a los permisos de paternidad. Se trata de una reivindicación de la Plataforma PPIINA que lleva tiempo movilizándose en las redes sociales y que apuesta por la igualación de los permisos de paternidad y maternidad para evitar la discriminación laboral de las mujeres. El partido de Iglesias apuesta por igualarlos de forma progresiva en un plazo que va de aquí a los próximos seis años.
Ciudadanos
4 de noviembre: el equipo económico de este partido de reciente creación anuncia su intención de equiparar el permiso de paternidad al de maternidad. En la actualidad, los varones solo cuentan con 13 días de asuntos propios y tres de permiso por nacimiento, mientras que las mujeres disponen de 16 semanas que pueden ceder al padre a partir de la sexta semana. La idea es corregir las diferencias existentes entre mujeres y hombres en la franja de edad propicia para la maternidad y evitar la discriminación laboral femenina en esta etapa.
Izquierda Unida
4 de noviembre: esta formación se centra en el empleo y además de recuperar la indemnización por despido de 45 días por año trabajado se fija la meta de hacer equiparable y obligatorio el permiso tras tener un hijo para hombres y mujeres.
¿Conoces alguna medida por la conciliación a nivel estatal o regional que pueda interesarnos?. Compártela en comentarios y la incluiremos gustosamente.
Etiquetas:
cargas familiares.,
cheque bebé,
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depedencia,
discriminación laboral femenina,
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igualdad,
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natalidad,
trabajo y familia
miércoles, 29 de julio de 2015
Vivir con prisa, criar con calma
Vivir es no dejar nunca de aprender, y este aprendizaje nos mantiene
vivos y realizados. Tener un hijo es solo una etapa más que viene
acompañada de un auténtico torbellino de nuevos aprendizajes, sin tiempo
y muchas veces sin la calma necesaria para asimilarlos. La prisa es un
componente fundamental de nuestras vidas, no podemos escapar de ella
salvo que vivamos como ermitaños, y aún así siempre tendremos algo que
hacer y un tiempo para realizarlo.
Tener un hijo es una importante responsabilidad pero es también un proyecto de vida. A veces querríamos encapsular esos momentos de risas, logros o manifestaciones de cariño y, sobre todo, poder prestar toda nuestra atención a esa personita recién llegada. Pero lo cierto es que de repente hemos aceptado hacer todo lo que siempre dijimos que no haríamos y además el paso dado no tiene vuelta atrás. El tiempo que la vida nos da para esta crianza es insuficiente y aunque lo último somos nosotros es inevitable trabajar y ganarnos el sustento con el que poder sacarle adelante.
Nuestras madres lo dieron todo en su paso al frente para abrir brecha en el mercado laboral. Tuvieron que demostrar más en unos años que muchos hombres en toda su carrera. Así demostraron que podían criar y realizarse profesionalmente. Tenemos generaciones de mujeres con la mejor formación de la historia. Pero ¿cómo equiparar los tiempos de crianza y trabajo? ¿hay en esta sociedad aún espacio para esto? o tenemos los progenitores que seguir eligiendo, hora a hora, día a día para equilibrar esta difícil balanza.
Hoy los padres también crian, limpian, alimentan, visten y juegan con sus pequeños. Concilian y renuncian, se sacrifican y abren un importante camino con sus reivindicaciones y su ejemplo. No está todo ganado. Queda mucho camino por recorrer pero los nuevos padres y madres queremos hacer un pequeño parón y reivindicar nuestro derecho a la crianza.
En países donde cada vez nacen menos niños, en un mundo con toda la información al alcance de todos, con una perspectiva de bienestar minada por la crisis... En esta realidad, queremos reivindicar la conciliación para poder criar. Vivir tenemos que vivir deprisa, y trabajar, sí, pero queremos criar despacio y con mucha atención. Ése es nuestro reto y nuestra responsabilidad.
La pregunta es si sabremos hacerle frente y la sociedad será corresponsable con nosotros.
¿Tú qué crees?
Tener un hijo es una importante responsabilidad pero es también un proyecto de vida. A veces querríamos encapsular esos momentos de risas, logros o manifestaciones de cariño y, sobre todo, poder prestar toda nuestra atención a esa personita recién llegada. Pero lo cierto es que de repente hemos aceptado hacer todo lo que siempre dijimos que no haríamos y además el paso dado no tiene vuelta atrás. El tiempo que la vida nos da para esta crianza es insuficiente y aunque lo último somos nosotros es inevitable trabajar y ganarnos el sustento con el que poder sacarle adelante.
Nuestras madres lo dieron todo en su paso al frente para abrir brecha en el mercado laboral. Tuvieron que demostrar más en unos años que muchos hombres en toda su carrera. Así demostraron que podían criar y realizarse profesionalmente. Tenemos generaciones de mujeres con la mejor formación de la historia. Pero ¿cómo equiparar los tiempos de crianza y trabajo? ¿hay en esta sociedad aún espacio para esto? o tenemos los progenitores que seguir eligiendo, hora a hora, día a día para equilibrar esta difícil balanza.
Hoy los padres también crian, limpian, alimentan, visten y juegan con sus pequeños. Concilian y renuncian, se sacrifican y abren un importante camino con sus reivindicaciones y su ejemplo. No está todo ganado. Queda mucho camino por recorrer pero los nuevos padres y madres queremos hacer un pequeño parón y reivindicar nuestro derecho a la crianza.
En países donde cada vez nacen menos niños, en un mundo con toda la información al alcance de todos, con una perspectiva de bienestar minada por la crisis... En esta realidad, queremos reivindicar la conciliación para poder criar. Vivir tenemos que vivir deprisa, y trabajar, sí, pero queremos criar despacio y con mucha atención. Ése es nuestro reto y nuestra responsabilidad.
La pregunta es si sabremos hacerle frente y la sociedad será corresponsable con nosotros.
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